Cómo calmar el nerviosismo en los niños


A menudo nuestros hijos manifiestan reacciones a las que no respondemos adecuadamente, porque nos encuentran desprevenidos para enfrentar comportamientos tan extremos. Incluso los niños muy pequeños pueden expresar ira y nerviosismo con actitudes...

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introducción

A menudo nuestros hijos manifiestan reacciones a las que no respondemos adecuadamente, porque nos encuentran desprevenidos para enfrentar comportamientos tan extremos. también niños muy pequeños pueden expresar ira y nerviosismo Con actitudes de ventilación tanto físico que emocional. La tarea del padre es sobre todo contener la tensión de la bebé Y ayudarlo a encontrar sus propias estrategias para superar tiempos difíciles. Veamos juntos cómo calmar el nerviosismo en los niños y establecer un método educativo personalizado para nosotros y para ellos.

necesario

  • calma
  • firmeza
  • serenidad
  • comprensión

El nerviosismo por el carácter.

Si nuestro niño tiende al nerviosismo por su carácter, ofrecer arrebatos físicos, como un deporte o actividades que le permitan canalizar toda su energía, es una buena manera de evitar que la ira se haga cargo. Algunos ejercicios de relajación pueden ser muy útiles, que se presentan como un juego para hacer juntos; antes de ir a dormir, por ejemplo, podemos respirar profundamente y pedirles que hagan lo mismo. Si el nerviosismo persiste, el método del tiempo fuera es la estrategia más efectiva: guiemos al niño a un lugar tranquilo y explíquele que su comportamiento no es aceptable y que permanecerá allí por un tiempo (generalmente recomendamos una minuto por año de la vida del bebé), tratando de calmarse. Con el tiempo, nuestro hijo aprenderá a controlar su propia ira y enfrentará las frustraciones con conciencia.

El capricho

El paso más importante es tratar de comprender las causas de la incomodidad que muestra nuestro hijo; Los caprichos y los arrebatos más o menos violentos son siempre síntomas de malestar, que no deben subestimarse ni sobrestimarse. Intentamos comprender los motivos de tanta ira, pero mantenemos en la medida de lo posible una actitud firme: si el niño experimenta eso con el capricho que puede obtener lo que quiere, aprenderá un método incorrecto para abordar los problemas. Al principio nos mantenemos tranquilos y serenos, en el límite de la situación, y si la edad del niño lo permite, le pedimos que exprese su estado de ánimo con palabras.

La edad del niño

Si el niño es muy pequeño, estar cerca de él susurrando palabras de consuelo y conteniéndolo con un abrazo suele ser la mejor manera de aplacar una ira. Una buena infusión calmante (la manzanilla clásica es perfecta, mejor si no está endulzada) administrada antes de irse a la cama facilitará el sueño y podría convertirse en un hábito excelente y saludable. Si el bebé es mayor, será aconsejable actuar en un nivel psicológico en lugar de físico; Además de la verbalización de su malestar, podemos pedirle que encuentre juntos los métodos más adecuados para aliviar su tensión. Recordemos que a veces incluso las situaciones que son soportables para nosotros pueden parecer insuperables o difíciles para los niños que todavía no tienen las herramientas para descifrar completamente la realidad que los rodea.

Vídeo: Cómo ayudar a un NIÑO NERVIOSO en #Psicología Visual