Anorexia neonatal: cómo reconocerla


Cómo se manifiesta, cuáles son las causas y cuáles son las posibles soluciones que deben adoptar los padres.

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L 'anorexia Es un trastorno que no solo afecta a los adultos, sino que algunas formas de anorexia también pueden afectar a nuestros hijos desde los primeros días de vida. El término anorexia deriva del griego "anorexia" compuesto de "an" = sin y "òrexis" = apetito o "sin apetito". Es real alteración de la nutrición en la primera infancia.
Hablamos de anorexia esencial temprana cuando el recién nacido presenta de inmediato un rechazo y un desinterés tanto por el biberón como por el pecho de la madre, incluso si percibe el estímulo del hambre, no desea estar satisfecho. Este fenómeno debe mantenerse bajo control, ya que podría ser uno de los primeros signos de trastornos más graves, como la psicosis infantil y el autismo, que se manifestarán de manera más abierta en los próximos dos años. El niño en condiciones normales mueve la cara del pecho cuando se siente lleno, es el primer "no" que puede expresar. El sujeto con problemas, por otra parte, no está interesado en lo que lo rodea.
Hablamos de anorexia del segundo término cuando el trastorno ocurre entre los 5 y 8 meses de vida del niño en relación con el inicio del destete. El niño, que hasta ese momento no le ha dado problemas, pero parece feliz, curioso, despierto, comienza a rechazar los alimentos, ya sean sólidos o cremosos.
Los trastornos del niño se pueden diagnosticar como anorexia simple, donde el rechazo de los alimentos al niño es solo temporal, a menudo dictado por el comportamiento incorrecto de los educadores que lo rodean. El niño rechaza la comida, porque no es de su agrado, porque prefirió la leche materna, por otras mil razones, el educador insiste, se enoja y lo obliga a comer de mala gana. El niño experimenta el momento de la comida con incomodidad, lo rechaza y lo manifiesta al no abrir la boca, escupir lo que se propone y provocar el vómito.



Hay otras con-causas que pueden llevar lo pequeño a la desperdicio sistemático de alimentos: la inserción en el nido, el cambio de hábitos, un movimiento, el reemplazo de una figura de referencia. En la primera infancia, cada cambio radical de hábitos conduce a la frustración, el bebé necesita que los padres lo tranquilicen y tener a su alrededor figuras (niñeras, abuelas, educadoras) que respeten sus ritmos y que puedan seguir una rutina dietética. En casa que fuera. A la espera de resolver la situación, es bueno asegurarse de que el pequeño aún reciba toda la nutrición que necesita, proponiéndole (con el consejo del pediatra) suplementos vitamínicos, mucha agua, leche, energía y alimentos frescos que el bebé encuentre agradables.
En estos momentos es importante que el padre sea sereno y logre que el momento de la comida sea un momento alegre, contando historias, cantando, aceptando que a veces su hijo tiene menos apetito. la rechazo de la comida es una forma en que los pequeños actúan para decirnos que algo no funciona, que hay un problema que el adulto está obligado a enfrentar. Si el padre y el pediatra no pueden resolver estas dificultades dietéticas, el problema podría empeorar hasta que alcance la etapa de anorexia mental grave.
La anorexia mental severa conduce a un rápido debilitamiento del cuerpo, el crecimiento se detiene, el niño visiblemente pierde peso tanto para hacer sospechar la presencia de patologías más graves. Por lo general, procedemos a la hospitalización del niño para tratar la deshidratación que afecta a más del 90% de los sujetos, además del tratamiento farmacológico y la rehabilitación de alimentos, es apropiado solicitar la intervención de un neuropsiquiatra infantil. La terapia psicológica a la que será sometida toda la familia sirve para comprender cuáles son las causas y los métodos educativos incorrectos que han llevado al niño a un estado de angustia que ha comprometido su dieta correcta.
Chiara zambelli

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